Emilio Calatayud es Juez de Menores de Granada nacido en Ciudad Real en 1955 y es conocido por sus sentencias ejemplares:
Una condena a 100 horas de clases de informática a un joven que había crackeado varias empresas granadinas provocando daños por valor de 2000 €.
100 horas de servicio a la comunidad patrullando junto a un policía local por haber conducido temerariamente y sin permiso.
Una condena de 50 horas dibujando un cómic de 15 páginas, en el que debe contar la causa por la que ha sido condenado: conducir un ciclomotor sin seguro. Además debe realizar un par de visitas a la planta de traumatología de Granada.
Aquí os dejo un vídeo de una charla dada en las II Jornadas sobre Prevención de Drogodependencias organizadas por FEPEL.
De acuerdo con la Instrucción 01/TV-29 de la Dirección General de Tráfico (D.G.T.), un punto negro es “aquel emplazamiento perteneciente a una calzada de una red de carreteras en el que durante un año natural se hayan detectado 3 ó más accidentes con víctimas [herida o muerta] con una separación entre uno y otro de 100 metros”.
Para mi un Punto Negro es aquel sitio en el que la probabilidad de tener un accidente no depende de ti, ni siquiera de que tengas el coche en perfecto estado; depende del arquitecto que diseñó la vía, de que la empresa que la construyó lo hiciera con buenos materiales, y del dinero que haya para mantener una buena conservación de la vía.
Sólo así es posible que en Valdemoro, en un trayecto de 4 kilómetros que va desde el kilómetro 28 hasta el kilómetro 23,9 de la A-4 haya habido durante el año pasado 21 accidentes con víctimas. El tramo comprende la A-4 que aparece en la siguiente imagen, es decir, las salidas de los dos polígonos más los accesos de Valdemoro a la A4. Estamos hablando de casi 2 accidentes graves al mes y eso sin contar la cantidad de accidentes leves que hay, que sería para conocer el dato.
Y así año tras año, y cada vez peor porque toda la zona que va desde Pinto, Valdemoro, San Martín de la Vega, Ciempozuelos, Seseña y Aranjuez está cada vez más saturada de gente.
El problema es el diseño de la vía y los accesos y salidas que posee, sólo caben dos soluciones, o rediseñarla de alguna forma lo cual es imposible o usar el arma infalible de la DGT: los radares.
La DGT dice que los radares los están situando en aquellos puntos más conflictivos para obligar a reducir la velocidad y evitar accidentes. Si miramos en la web de la DGT veremos que se han colocado 2 radares en la A4 en Madrid.
Punto kilométrico
Sentido de la circulación
12,462
Ascendente
13,335
Descendente
Bueno, pueden coincidir con puntos negros que quieren eliminar haciendo que la gente vaya con más cuidado ¿no?. Veamos qué puntos negros hay en esa zona.
Punto kilométrico
Sentido de la circulación
Accidentes
12,5
Descendente
3
14,0
Ascendente
4
¡¡Han puesto los radares al revés!!. Han colocado en el 12,46 un radar en el sentido contrario a donde ocurren los accidentes y en el 13,3 lo mismo…Ni siquiera buscando en años anteriores se puede determinar que hicieran más falta los radares en esos puntos. Mientras, Valdemoro, ha tenido 21 accidentes en sólo 4 kilómetros frente a 31 accidentes ocurridos en 10 kilómetros. ¿no sería mejor y más sencillo controlar un tramo más pequeño que además proporcionalmente tiene más accidentes?.
Después de lo dicho, y por mucho que me duela, sólo encuentro una explicación: los radares no son por nuestra seguridad, son para recaudar.
La información de los radares de la DGT la tienes aquí y la de puntos negros aquí. Si quieres más estadísticas de la DGT puedes ir aquí.
Muchas veces la gente lo único que necesita es un abrazo.
Este hombre comenzó cuando, por motivos personales, tuvo que volver a su casa a Sydney desde Londres donde estaba viviendo hasta ese momento.
Cuando llegó a la terminal vio cómo al resto de pasajeros venían a recibirles amigos y familiares con los brazos abiertos y sus caras sonrientes abrazándose entre ellos. A él no le esperaba nadie, era un extraño en su propia ciudad. En ese momento quería, necesitaba, a alguien que le esperase, que le sonriera, que le diera un simple abrazo.
Un día cogió una cartulina, un rotulador e hizo un cartel. Se fue a la calle con más peatones que encontró con el cartel de “Free Hugs” (Abrazos gratis) escrito en ambas caras.
Durante 15 minutos, la gente le esquivaba. La primera persona que paró, le dio unos golpecitos en la espalda le contó cómo su perro había muerto esa misma mañana, cómo esa mañana además hacía un año que había muerto su única hija en un accidente de coche, cómo lo que necesitaba en ese momento era un abrazo.